Todos tenemos cicatrices. Algunas son superficiales y otras más profundas, de las que parece que nunca dejarán de doler. Tú eres una de ésas, ¿estás orgulloso?
¿Sabes lo que es sentirse tan mal que ni siquiera sientes nada? No te lo deseo. Pero hace daño. Y jode. Que mientas, e iluso de ti, pienses que te creo. Que ayer brillaras mucho y hoy no seas ni la sombra del sol que yo veía.
Es curioso, ese miércoles del Madrid – Barça, tu equipo perdía y tú con él, la poca educación que te quedaba. Algo me dice que, aunque ahora no pueda darme cuenta, después de todo he sido yo quien más ha ganado…
